jueves, 11 de febrero de 2016

LA LEY DEL MERCADO ( 2015 )


LA SITUACIÓN LABORAL EN ÉPOCA DE CRISIS ECONÓMICA

PRODUCCIÓN: FRANCIA ( 2015 )
DIRECCIÓN: Stéphane Brizé
INTÉRPRETES: Vincent Lindon, Yves Ory, Karine De Mirbeck, Matthieu Schaller, Xavier Mathieu, Noël Mairot, Catherine Saint- Bonnet, Roland Thomin
GÉNERO: Drama
DISTRIBUIDORA: Golem Distribución
DURACIÓN: 92 minutos

SINOPSIS:
A los 51 años, después de pasar 20 meses en paro, Thierry encuentra un trabajo que no tarda en enfrentarle a un dilema moral. Para evitar que le despidan, ¿debe aceptarlo todo?
( FUENTE: GOLEM DISTRIBUCIÓN )
( FUENTE CARTEL: GOLEM DISTRIBUCIÓN )

CRÍTICA:
El cine francés durante los últimos años carece de la originalidad de antaño y las películas que llegan a nuestros cines tienen cosas interesantes, pero sus historias son mucho peores. De vez en cuando nos encontramos con alguna película diferente, pero eso es poco habitual y no aprovechan el elenco de grandes intérpretes y el mayor presupuesto para presentarnos cintas más impactantes y novedosas. Un ejemplo es esta película de Stéphane Brizé, responsable también del guión y que no deja de ser una mala copia de las cintas de denuncia social de Guédiguian y que con una buena idea inicial va perdiendo fuerza hasta convertirse en una decepcionante segunda mitad. El director francés, en su sexto largometraje, nos quiere mostrar las reacciones del protagonista que mantiene la compostura y no expresa su sufrimiento con unas largas escenas en donde la cámara está enfocando a este ciudadano francés de clase media-baja que se encuentra en paro. No me parece mal el empleo de ese tipo de imagen en una cinta de autor y lo que parece un acierto se termina convirtiendo en su gran error. Su fotografía llega a desesperar sin necesidad y cuando hay un giro importante en la parte central se mantienen esas imágenes opresivas y repetitivas. 


El guión es bastante correcto, funcionado mejor en esos diálogos que nos muestran la situación actual del mercado laboral en Francia y que se puede extrapolar al de nuestro país. La cinta se presentó en el festival de Cannes del 2015, en donde Vincent Lindon se llevó el premio al mejor actor. Su actuación es de calidad, mostrando el drama laboral y familiar de manera comedida y aguantando esos largos planos frente a la cámara. Posteriormente se pudo ver en el festival de cine europeo de Sevilla y está nominada a 3 premios César, incluyendo el de mejor película. Tiene bastantes cosas en común con la cinta española " Techo y comida ( 2015 ) ", aunque en la película de Juan Miguel del Castillo la historia es mucho más incisiva y con más matices, pero los críticos no la han sabido apreciar como merecía seguramente por ser española. Si " La ley del mercado " hubiera sido dirigida por algún director español habría recibido más críticas negativas y se valoraría más a la que se desarrolla en Jerez de la Frontera si fuera francesa. Con esto no estoy diciendo que la película de Stéphane Brizé sea mala, pero es una película poco arriesgada y que no profundiza en la segunda mitad, después del cambio en la vida de Thierry.  


Durante esa parte final hay una situación en donde se aprovecha lo visto hasta ese momento para exponer al protagonista a una posición similar a la vivida en los primeros minutos, pero desde un punto de vista muy diferente. Esa escena me parece un acierto, pero entramos en la monotonía de la vida diaria de un ciudadano francés, teniendo en cuenta que en la primera mitad hay bastantes escenas que nos hacen reflexionar. Una pena que tras ese gran inicio el proyecto se vaya diluyendo como un azucarillo y no se saque provecho de este drama social. Es probable que este mismo guión en manos de los hermanos Dardenne o del citado Guédiguian hubiera tenido un desarrollo mucho más interesante. Lindon está muy bien y hay que reconocer el mérito del resto del reparto, teniendo en cuenta que no son profesionales. Con un interesante final precedido de la mejor escena de esa parte final
 

El director no quiere desviar la atención del espectador con recursos técnicos complejos, salvo la fotografía cercana al rostro del protagonista. La intención es mostrar las reacciones de una persona ante las situaciones laborales y familiares, teniendo que mantener la compostura para obtener ( o no perder ) un trabajo y no destruir su matrimonio.
Recomendable a los aficionados al cine social europeo. El gran público mejor que no intente verla porque se va a aburrir, aunque no creo que la película se exhiba fuera de los circuitos del cine de autor. 

SPOILERS:
El protagonista comienza la película en situación de desempleado y no puede mantener su estátus familiar, teniendo en cuenta que vive con su mujer y con síndrome de down que necesita atención de alguien. Tienen deudas y se ven obligados a vender su caravana que tienen cerca del mar para obtener un dinero y poder hacer frente a las deudas bancarias. Thierry acude a varias entrevistas de trabajo, algunas de las cuales son vía Skype con el protagonista en su propio domicilio. Esas escenas son largas, pero no aburridas y son un reflejo de la situación actual del mercado laboral y lo mal que lo pasan los ciudadanos que tienen que buscar un empleo. La escena en el interior de la caravana con los compradores ofreciendo menos dinero del prometido y el diálogo sobre la situación del mercado económico es muy interesante. 


A partir de que el protagonista encuentra empleo, como vigilante en una gran superficie con cámaras de seguridad la historia da un giro y se vuelve menos interesante. El día a día en ese puesto de trabajo con algunos robos y la intervención de Thierry y sus compañeros para detener a los ladrones. En esta segunda mitad el interés del director es mostrarnos la manera de actuar diferente de una persona cuando se encuentra en problemas económicas y buscando un puesto de trabajo a cuando ya no sufre tanto por obtener dinero y tiene que detener a gente que se encuentra en la misma situación que él hace unos meses: " con dificultades para llegar al final de mes ".


LO MEJOR: El papel dramático contenido de Vincent Lindon. Las entrevistas de trabajo.
LO PEOR: Demasiado plana en el tercio final. La fotografía.


PREMIOS Y NOMINACIONES:

- 5 PREMIOS Y 5 NOMINACIONES, INCLUYENDO DOS PREMIOS EN CANNES 2015 Y LAS 3 CANDIDATURAS  ALOS PREMIOS CÉSAR 2016.
 ( FUENTE: IMDB )

CRÍTICAS EN BLOGS Y MEDIOS ESPECIALIZADOS:

José Antonio Alarcón en Séptimo Escenario  4,5 / 10

Rafael Nieto en Cinema Nostrum  3 / 5

Xavier Vidal en Cinoscar & Rarities  3,5 / 5 

Rocio Calderón en My Sofa  6 / 10

Miguel Maestro en Nos Hacemos un Cine. Año 3ª

Philipp Engel en Fotogramas  3 / 5

Paula Arantzazu en Cinemanía  3,5 / 5

Suso Aira en Sensacine  3 / 5 

Roberto Pirono en Guía del Ocio  3 / 5

Álvaro de Paz en Cineol  3 / 5 

Alberto Sáez en El Antepenúltimo Mohicano  6,1 / 10 

Luis Suñer en Videodromo

DeCine21  6 / 10 

Andrea F. en Críticas en 8mm  5 / 10 

Patricia Jiménez en E-Cartelera  5 / 10

Jesús Sánchez en El SéptimoArte.Net  8,5 / 10

Manu Argüelles en Cine Divergente

Ricardo Fernández en El Café de Rick

Rafael Calderón en Cineralia  3,1 / 5 

Carlos Boyero en El País

Luis Martínez en El Mundo
 
Oti Rodríguez Marchante en Abc 

Segi Sánchez en La Razón

Gaspar Zimerman en Diario Clarín

Fernando López en Diario la Nación

Leonardo García en Diario la Jornada 

Jordan Mintzer en The Hollywood Reporter  4 / 5

Scott Foundas en Variety  4 / 5

Jordan Hoffman en The Guardian  2 / 5 

Chuck Bowen en Slant Magazine  3,5 / 4

John Bleasdale en CineVue  3 / 5

Jessica Kiang en The Playlist   3,5 / 4

Zornitsa Staneva en Sound on Sight

Nota IMDb:

The Measure of a Man (2015) on IMDb

Nota Filmaffinity: 6,1 / 10

Días de Cine:

ENTREVISTA CON EL DIRECTOR:
Cuéntenos cómo nació el proyecto. 
Mis películas siempre habían sido intimistas, no hacían referencia al hombre y a su entorno social. El siguiente paso era observar la brutalidad de los mecanismos y de los intercambios que regulan nuestro mundo a través de un individuo sumido en una situación precaria y enfrentado a la violencia de la sociedad. Escribí el guión con Olivier Gorce, al que conozco desde hace tiempo, pero con el que nunca había colaborado anteriormente. Su análisis y su mirada a la temática social y política son sumamente pertinentes. Fue el compañero ideal para este proyecto.


¿En qué momento se impuso la forma de la película?
Enseguida. Desde que empezamos a escribir, supe que se trataría de una película rodada con un equipo restringido y con actores no profesionales, a excepción de Vincent. Incluso fui más lejos al decirles a Christophe Rossignon y a Vincent Lindon que mi idea era coproducir la película con un presupuesto limitado y que la mayor parte de nuestros tres salarios debía considerarse como participación, pero que el equipo cobraría normal. No todos los proyectos pueden hacerse así, pero este lo permitía. El fondo, la forma y el marco de financiación sí respondían; me gusta ese tipo de coherencia. También se trata de mostrar que es posible hacer películas de otra manera en un momento en que la industria se plantea graves preguntas sobre sus mecanismos de financiación.

Tuvo una extraña intuición al querer a Vincent Lindon junto a actores no profesionales. Hacía tiempo que pensaba en ello. Ya había escogido a actores no profesionales en pequeños papeles con la sensación de que me acercaba cada vez más a la verdad, lo que más me interesa en mi trabajo. Pero quería llevarlo más allá con un intérprete confirmado junto a un reparto compuesto solo por actores no profesionales. Siempre con la idea de llevar a Vincent Lindon a zonas de la interpretación que aún no hubiera explorado.

¿Cómo encontró a los actores no profesionales?
Hay numerosos papeles que corresponden a una función precisa: los guardias de seguridad, la banquera, los funcionarios de la Oficina de Empleo, las cajeras, etcétera. Coralie Amédéo, la directora de reparto, empezó buscando personas que realizaban el mismo papel en su vida diaria. La mayoría me dejó atónito. Dudo que sepan hacer lo que hace un actor, pero creo que no hay un solo actor que sepa hacer lo que hacen ellos. Es alucinante ver llegar a personas ante un realizador y una directora de reparto a los que no conocen y ser capaces de imponer con autoridad absoluta una verdad fuerte y brutal. ¿De dónde sacan la capacidad de ser lo que son incluso delante de una cámara? Es un misterio que me fascina.


¿Todo esto modificó la interpretación de Vincent Lindon?

Sí, desde luego. Empiezo a conocerle bien porque esta es la tercera película que rodamos juntos. Me pareció increíble en Mademoiselle Chambon y Quelques heures de printemps, pero aquí alcanza niveles inauditos. Debe abandonarse, como yo mismo detrás de la cámara. Equivale a trabajar casi sin red.


¿Por qué casi?
Porque sé adónde los dirijo a todos. No les pongo aquí o allí por casualidad esperando que ocurra un milagro. Tengo un mapa donde están apuntados los destinos y las paradas.

En la escena con los antiguos compañeros, aparece Xavier Mathieu, exlíder del sindicato CGT en la empresa Continental, que salió mucho en los medios cuando se cerró la fábrica.
Había visto La saga des Conti, el magnífico documental de Jerôme Palteau acerca de la lucha sindical cuando la dirección de Continental decidió cerrar la fábrica de Clairoix para trasladarla a Rumanía. Xavier fue el protagonista de esa lucha. Me impresionó y me conmovió. Cuando imaginé la escena entre Thierry y sus antiguos colegas, pensé en Xavier, en su personalidad. Hablé con Coralie Amédéo, pero no para que se pusiera en contacto con él, sino para describirle el tipo de persona que buscaba. ¿Y a quién veo en las pruebas? A Xavier Mathieu en persona. Coralie le había llamado y se presentó. Estuvo genial. Es de una integridad impresionante. No hace concesiones, y eso me parece extraordinario en el mundo actual. En la escena en cuestión, no quiere dejar la lucha, está dispuesto a seguir peleando mucho tiempo después del cierre de la fábrica. Thierry, el personaje de Vincent, quiere pasar página. No es por cobardía, sino porque ya no le queda energía, siente que para tener la oportunidad de volver a empezar, hay que soltar el pasado. Las dos opiniones se oponen, pero también se entienden.


¿Cómo encuentra su lugar la técnica y, sobre todo, la imagen, en un dispositivo semejante?
En primer lugar, decidí contratar a un director de fotografía que se dedica únicamente a los documentales. Quería que estuviese acostumbrado a ser totalmente autónomo con los encuadres y la luz. Trabajé con Eric Dumont, un joven director de fotografía de apenas 30 años que nunca había rodado una ficción. Le describía con suma precisión la escena y él se dedicada a buscar los encuadres. Se convertía en el actor de la secuencia; según qué encuadre escogía, le daba un sentido u otro. Me interesaba el punto de vista de Thierry/Vincent, él está en el centro del relato, y sus reacciones. Por eso, la cámara se queda con él a pesar de no ser la persona que anima la escena. Filmo como el boxeador que encaja los golpes sin preocuparse sobremanera por el que los da. De hecho, escogí el cinemascope porque en ocasiones tenía la necesidad de que entrase más o menos claramente en el cuadro lo que ocurre al lado o delante de Thierry.

¿Considera que se trata de una película política?
"Política" en el sentido de "organización de la sociedad", sí. Observo la vida de un hombre que, durante 25 años, ha entregado su cuerpo, su tiempo y su energía a una empresa antes de ser despedido porque los jefes han decidido fabricar exactamente lo mismo en otro país donde la mano de obra es más barata. No le echan porque trabaja mal, le echan porque algunos quieren ganar más dinero. Thierry es la consecuencia mecánica del enriquecimiento de unos accionistas invisibles. Es la cara de las cifras de paro que oímos a diario en las noticias. A veces no son más que dos líneas, pero detrás se esconden auténticos dramas. Pero tampoco debíamos perdernos en la noción de miserabilismo. Thierry es un hombre normal (aunque desde hace algunos años, la noción de "hombre normal" ha sido algo vapuleada) sumido en una situación brutal: lleva más de 20 meses en paro después del cierre de la fábrica y se ve obligado a aceptar lo que le ofrezcan. Y cuando ese trabajo le coloca en una situación moralmente inaceptable, ¿qué puede hacer? ¿Quedarse y convertirse en cómplice de un sistema injusto, o irse y volver a la precariedad? Esta es la pregunta que plantea la película: el lugar de un hombre en el sistema.


Sigue a Thierry durante mucho tiempo antes de que encuentre un trabajo.
Sí, me pareció importante mostrar a Thierry en la realidad que supone la humillación social ligada al paro. Las citas en la Oficina de Empleo, los cursos que no llevan a ninguna parte, el banco que le da lecciones, la entrevista de trabajo por Skype, etcétera. Nadie es realmente malvado, pero todos, sin querer verlo (o atreverse a verlo), participan en la violencia del mundo. Y ese mundo es el nuestro. Estar con él todo ese tiempo nos permite entender que Thierry no tiene elección cuando acepta el trabajo.

Tampoco hace un retrato corrosivo de una profesión a menudo caricaturizada. Porque las personas que hacen ese trabajo y que conozco no son nada caricaturescas. No son vaqueros que abusan de su pequeña parcela de poder. He conocido a hombres y mujeres simpáticos cuyo objetivo es evitar los robos en las tiendas donde trabajan. Sólo añadí algo que no existe realmente en el supermercado donde rodé, y es el hecho de que el director despide a los empleados con cualquier excusa para no sustituirlos y así aumentar los beneficios.


¿Es una idea suya o de verdad sabe que ocurre?
 Me enteré hace tiempo por un documental y se me quedó grabado. Una cosa es que una empresa gane dinero, y otra cosa es que una empresa maltrate física o moralmente a sus empleados. El trabajo se ha convertido en un artículo que escasea. Como el agua. Las empresas tienen un poder enorme. En una empresa sana, el intercambio entre la dirección y el empleado es equilibrado. Pero si la empresa se comporta como una dictadura que tiene un arma nuclear en su poder, el empleado no es más que carne de cañón. ¿Qué dignidad le queda? Es lo que me apetecía ver y mostrar. 

 ( FUENTE: GOLEM DISTRIBUCIÓN )

 
TRAILER:



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