Irak, años noventa. La pequeña Lamia recibe la misión de preparar una tarta con motivo del cumpleaños del presidente Sadam Huseín. Acompañada por su amigo Saeed y con su gallo Hindi a cuestas, recorre Bagdad en busca de los ingredientes, viviendo una serie de peripecias que alterarán por completo su vida cotidiana.
(fuente de la sinopsis Atalante Cinema)
(fuente del cartel y de las imágenes: MadAvenue)
No es habitual ver una película iraquí, a diferencia de otras filmografías de su entorno. Una excepción es este primer largometraje dirigido por Hasan Hadi, cuya historia se desarrolla en 1990, cuando el país sufría el embargo comercial total de la ONU, y como siempre en este tipo de medidas los que se sufren las consecuencias son la población.
A todo ello hay que añadir otro tema que en el fondo es el McGuffin de la película, y es la celebración dentro de unos días del cumpleaños de Sadam Husseim, y la obligación de que la gente prepare una tarta como regalo a su líder.
Se presentó en la quincena de realizadores de Cannes, en donde ganó la Cámara de oro a la mejor ópera prima, y en nuestro país el estreno tuvo lugar en la sección Perlas del Festival de San Sebastián. Fue la elegida por su país para representarla en la carrera hacia el Óscar de película internacional, llegando a estar incluida en la shortlist de 15 precandidatas previas a la nominación.
La historia se desarrolla en una pequeña localidad en donde viven Lamia y Saeed, a los que vemos en un día como otro cualquiera acudiendo a la escuela, un lugar controlado por el gobierno, y que en ese centro educativo el estricto profesor sortea diferentes tareas entre sus alumnos, entre ellas la preparación de una tarta para el presidente y llevar una pieza de fruta. Lamia es a la que toca encargarse del dulce y Saeed de la fruta.
La película se centra en esos dos personajes y sus familiares, en ese recorrido de la zona rural a la urbana para conseguir huevos, azúcar, y otros ingredientes necesarios para poder cumplir el mandato de su maestro, y en ese camino tortuoso se verán envueltos en todo tipo de dificultades.
Bibi, es la abuela de la protagonista, que la acompaña, junto a su gallo Hindi, y a lo largo de la historia se pone de manifiesto la pobreza de la población, que tiene que mercadear para conseguir alimentos básicos.
La película es una crítica al gobierno de esa época en Irak, pero también a la ONU responsable en parte de esa subida de precios de los alimentos y del sufrimiento de las clases sociales más bajas.
Me atrapó desde el principio hasta el final, gracias a que la historia es fácil de seguir, tiene muchos momentos de una gran carga dramática, y sobre todo por el magnifico trabajo de Baneen Ahmad Nayyef, que interpreta a la niña protagonista, que está excelente y que transmite mucho con su simple mirada. El resto del reparto también lo hace bien, tanto Waheed Thabet Khreibat como la abuela de Lamia, y Sajad Mohamad Qasem, el niño Saeed.
A todo estoy hay que sumar que luce bastante a nivel visual, en especial su dirección de fotografía.
Una película que puede funcionar bastante bien en taquilla, sobre todo entre el público aficionado al cine social, y por ser una historia muy emotiva y fácil de seguir.
LO MEJOR: la actuación de Baneen Ahmad Nayyef. La dirección.
LO PEOR: alguna situación dramática está un poco forzada.
CRÍTICAS EN BLOGS ESPECIALIZADOS:
Ricardo Pablo López en Destino Arrakis







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