miércoles, 8 de abril de 2015

LA CASA DEL TEJADO ROJO ( 2014 )


YÔJI YAMADA DIRIGE LA ADAPTACIÓN DE LA NOVELA DE KYOKO NAKAJIMA, PREMIADA EN EL FESTIVAL DE BERLÍN DE 2014

PRODUCCIÓN: JAPÓN ( 2014 )
DIRECCIÓN: Yôji Yamada
INTÉRPRETES: Takako Matsu, Haru Kuroki, Hidetaka Yoshioka, Satoshi Tsumabuki, Chieko Baisho, Takataro Kataoka
GÉNERO: Drama
DISTRIBUIDORA: Golem Distribución

SINOPSIS:
Después de la muerte de Taki, su sobrino Takeshi descubre un cuaderno de memorias escrito por la anciana. Así aprende que, de joven, trabajó como criada para los Hirai en una casita con un tejado rojo en Tokio. Masaki Hirai es el padre de familia y director del departamento de juguetes de una fábrica. Mientras sueña con la expansión de la empresa, su esposa Tokiko se enamora de Shoji, al que visita en secreto. Taki, la criada, protege a Tokiko y cuida de la familia, pero no tarda en verse obligada a tomar una decisión desgarradora.
 ( FUENTE: GOLEM DISTRIBUCIÓN )
 ( FUENTE CARTEL: GOLEM DISTRIBUCIÓN )

CRÍTICA:
El japonés Yôji Yamada nos presenta su nuevo trabajo, después de llevarse el Oso de plata a la mejor actriz en el festival de Berlín de 2014. A sus 83 años, con una larga carrera a sus espaldas, en géneros diferentes, y con propuestas como " El ocaso del samurái " o " La espada oculta ", y en su anterior " Una familia de Tokio " ( la adaptación del clásico de Ozu " Cuentos de Tokio " ).
Guión coescrito por el propio Yamada junto a Emiko Hiramats, basándose en la novela de Kyoko Nakajima. Un comienzo durante el entierro de Taki, y a partir de aquí nos trasladamos unos años atrás, y la narración con voz en off de la protagonista en varios encuentros con su sobrino. La anciana nos desvela su pasado desde 1935 hasta 1945, cuando era la criada de los Hirai, la familia que vive en Tokio en la casa con el tejado rojo. 


Poco a poco se van desvelando diferentes secretos que la protagonista fue escribiendo en su diario, y que es una historia romántica contada a ritmo lento, y en donde no suceden muchas cosas. Una historia bastante plana y predecible, de una gran calidad artística.  Un triángulo amoroso y la segunda guerra mundial son las asuntos fundamentales de la historia, con unas escenas bastante contemplativas apoyadas en la excelente fotografía que sabe mezclar las luces y las sombras ( destacando la escena cuando se va la luz, y tienen que encender las velas para poder ver ). Al igual que en su anterior película hay una fotografía variada, mezclando momentos con profundidad de campo y otros en donde se enfoca a los personajes desde cerca. 


Un gran diseño de producción, que nos recrea la época y unos decorados llenos de matices en el interior de la casa. El diseño de vestuario emplea unos trajes y kimonos con unos colores vivos, y muy variados de una escena a la otra. También podemos destacar la peluquería.
Las tres actrices lo hacen muy bien, Takako Matsu ( Tokiko Hirai ), Haru Kuroki ( La ganadora del Oso de plata en Berlín-Taki de joven ) y Chieko Baishô ( Taki en el año 2000 ). No tanto los intérpretes masculinos, cuya presencia está a la sombra de los personajes de Tokiko y Taki. Un niño sin chispa e intrascendente.



El problema es que la historia tiene pocos matices, cosa que no me molesta porque de vez en cuando no pasa nada por ver una propuesta lenta y bonita a nivel estético, y puede llegar a desesperar al público más exigente, y de repente la historia se alarga 15 minutos más de manera innecesaria. Un final anterior hubiera sido perfecto, y hubiera dejado cosas en el aire, en donde cada uno podría sacar sus conclusiones. El intento de americanizar la historia, con un final para la galería típico del cine de Hollywood, y que encima nos deja otra duda más, aunque tengo claro cuál es mi final ante la disyuntiva planteada tras la última escena. Todo lo que vemos en los minutos finales era lo mismo que me había imaginado, y no me sorprendió esa resolución de los enigmas.  


Desconozco si la película es fiel a la novela, ya que no la he leído, pero falta alguna situación que nos provoque tensión o alguna sorpresa, como sucedía en el giro de dos personajes y en algunos aspectos fundamentales de la historia como hiciera en " Una familia de Tokio " al modificar cosas respecto al clásico de Yasujiro Ozu.
Ideal para los aficionados al cine de autor, en donde no haya violencia y que disfrutan con películas sencillas de gran calidad artística. Sobre todo a espectadores mayores de 50 años, pero no al público adolescente que busca un cine de acción o varias escenas transgresoras. Al terminar la película no se deben ir, ya que si es así se perderán unos títulos de crédito de gran belleza plástica. Unos dibujos que recuerdan momentos de la historia.

SPOILERS:
La historia se centra en el triángulo amoroso de dos mujeres enamoradas de Itakura, aunque en uno de los casos no lo conocemos de manera explícita sino por algunas reacciones y gestos. Tokiko quiere tener una relación con el joven, pese a estar casada, y escribe una carta de despedida cuando Itakura se tiene que alistar para participar en la guerra. El final ideal hubiera sido ese momento, y no el inicio de la búsqueda por parte del sobrino-nieto de la criada que nos lleva a conocer lo que hicieron los protagonistas una vez terminada la guerra. 


El hijo del matrimonio que vivía en la casa con el tejado rojo está vivo, aunque ciego y va en una silla de ruedas. La nueva incógnita planteada es la aparición de la carta que tenía que entregar Taki a Itakura, escrita por Tokiko, y que no fue entregada, así como una supuesta relación oculta de la criada con el joven del que estaba enamorada la señora de la casa.


LO MEJOR: El diseño de producción. El vestuario.
LO PEOR: Alargar el final de manera innecesaria. Una historia bastante plana, y con pocas sorpresas.



PREMIOS Y NOMINACIONES:

- 2 PREMIOS Y 9 NOMINACIONES, INCLUYENDO 1 PREMIO Y 1 NOMINACIÓN EN EL FESTIVAL DE BERLÍN 2014.
 ( FUENTE: IMDB )


CRÍTICAS EN BLOGS Y MEDIOS ESPECIALIZADOS:

Antonio Trashorras en Fotogramas  4 / 5

Javier Cortijo en Cinemanía  3 / 5 

Joan Boter en Faces on the Box  4 / 5

Jesús Villaverde en Esencia Cine  5 / 10

Israel Paredes en Sensacine  3,5 / 5

Diego Salgado en Guía del Ocio  3 / 5

Gonzalo Hernández en El Antepenúltimo Mohicano   4 / 5

Víctor Blanes en El Antepenúltimo Mohicano  2 / 5 

David Cabello en Críticas en 8mm  7 / 10
 
DeCine21   7 / 10 

Luis Suñer en Videodromo

Javier Ocaña en El País  3 / 5

Luis Martínez en El Mundo

Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia  5 / 5 

David Rooney en The Hollywood Reporter  3 / 5 

Maggie Lee en Variety

Daniel Green en CineVue  3 / 5

Nota IMDb:

The Little House (2014) on IMDb

Nota Filmaffinity: 6,5 / 10


ENTREVISTA CON EL DIRECTOR:
¿Por qué decidió hacer una película basada en la novela Chiisai ouchi, de Kyoko Nakajima ?
Leí la novela hace tres años. La portada era muy atractiva, la compré y empecé a leerla. Nada más terminarla, me pregunté si ya la estaba filmando alguien. Me enteré de que nadie había comprado los derechos y fui a ver a la autora para explicarle que deseaba hacer una película a partir del libro. No es la primera vez que una película mía se basa en fuentes literarias, pero sí es la primera vez que una novela me inspira para hacer una película.
Es una obra literaria que tiene algo indefinible, misterioso, inquietante. Empecé a escribir el guion mientras reflexionaba en esos tres adjetivos. Es una historia acerca del pecado, pero también está la época en que transcurre. Pensé que sería maravilloso si pudiera captar ese entorno.
Cuando estaba a punto de empezar el rodaje de Tokyo Kazoku, tuvo lugar el gran terremoto del 11 de marzo de 2011 y tuve que posponerlo. En ese momento no podía quitarme La casa del tejado rojo de la cabeza. Hay algo conmovedor en el hecho de haber construido los decorados de la película y de contar con un reparto tan espléndido.


¿En qué pensaba cuando decidió hacer la película?  
Hace mucho que dirijo películas, pero nunca había hecho nada parecido. Cuando rodamos la escena de (Takako) Matsu subiendo la escalera donde se aloja (Hidetaka) Yoshioka y entrando en su cuarto, yo estaba tan nervioso como los actores. Era un viaje hacia lo desconocido.

Su atención por los detalles es excepcional, pero ¿en qué aspectos es diferente esta película de sus anteriores trabajos?  
Los actores gesticulan, se mueven de maneras diferentes, pero lo importante es conseguir que la cámara atrape sus pensamientos y estados de ánimo. Pienso en eso cuando ruedo, aunque son cosas difíciles de reconocer, de captar, por lo que me esfuerzo en sentirlas de forma consciente en el “aire” de una escena. Quiero rodar para capturar la atmósfera y la esencia. Una buena película rezuma encanto y fragancia. Quiero que mis películas sean así, pero no es tarea fácil, y por eso suspiro tanto durante un rodaje.

¿Qué mensaje quería enviar al mundo a través del decorado de La casa del tejado rojo? 
El periodo previo a la II Guerra Mundial durante la era Showa fue muy oscuro. Las grandes ciudades japonesas ardieron, fue una época de gran brutalidad. Pero la pequeña burguesía de las afueras de Tokio, a pesar de vivir modestamente dentro de sus posibilidades, supo crear una cultura muy particular. Mi intención ha sido mirar atrás con cariño hacia ese modo de vida y plasmarlo. También me pareció que, en este relato, la cultura se veía rápidamente adelantada por un contexto histórico mucho mayor. Pude documentarme a fondo porque quedan muchas cosas de este periodo. Al parecer, las casas modernas de tejados rojos a dos aguas se hicieron muy populares en los años inmediatamente anteriores al decenio de la era Showa (1935). El diseño de la casa que se ve en la película está basado en la arquitectura, el estilo de vida y la cultura de la época.  

La modesta alegría que muestra La casa del tejado rojo durante el periodo moderno de la era Showa es destruido por la guerra que se acerca cada vez más… La guerra es un pecado horripilante que destruye la felicidad de los seres humanos. En Monsieur Verdoux (1947), Chaplin pronuncia la famosa frase: “Por un asesinato se es un malvado; por un millón, un héroe. Los números sacralizan, amigo mío”. Es la naturaleza de la guerra. Supongo que puede decirse que sentí un afecto desbordante por la anciana Taki, que sufrió toda su vida por su pequeño pasado. Taki lloró, rió, se sintió culpable por un pecado de nada, pero vivió y disfrutó. Los personajes de la película son personas así, gente de cada día.

Hábleme de los dibujos que acompañan a los créditos de salida.  
 El libro The Little House, de Virginia Lee Burton, publicado en 1942, que leí a mis hijos cuando eran pequeños, ofrece un contraste con la urbanización moderna, al tiempo que subraya y afirma las alegrías de la vida. De joven no creía mucho en esta alegría modesta que describía, pero ahora el libro me parece notable porque acaba con el traslado de la casa a un lugar donde podrá vivir feliz para siempre. En el mundo real, lo más probable es que haya sido derruida, y me alegro de que la autora decidiera acabar la historia de otra forma. Como en las películas que describen una realidad dura, pero que acaban bien y nos hacen sentir cómodos. La esperanza es algo muy tenue, es importante agarrarse a ella. Y siempre espero que ese sea el mensaje que llega a los espectadores de mi cine.

¿Qué significado tiene para usted rodar en 35 mm en este momento?
No sé si me creerá si le digo que es un pensamiento que me ha perseguido durante el pasado año. Si solo se tratase de que el 35 mm se convirtiera a digital, de que pasamos conscientemente al digital, muy bien, pero se trata de saber si esto enriquece la expresión cinematográfica. No es un desarrollo comparable a añadir color al cine en blanco y negro, o pasar totalmente a la película en color, se trata más bien de un proceso de racionalización. Para los que hemos crecido con negativo, es exasperante ver que cada vez quedan menos técnicos capaces de manejarlo y que el mismo negativo ya no abunda. Mientras viva, me esforzaré en trabajar con montadores y técnicos de sonido que sepan trabajar con 35 mm.

¿Qué les diría a las personas que van a ver la película? 
Es una película que consiguió hacerse gracias a la total entrega del reparto y del equipo. Posiblemente algunos vieron las similitudes entre la época que describe y el momento actual, con todo el entusiasmo que despertó saber que Tokio acogería los Juegos Olímpicos de 2020.
Estos son tiempos de incertidumbre en cuanto al futuro, incluso de cierta intranquilidad, pero si La casa del tejado rojo inspira a los que la ven a sopesar qué es lo importante y qué no lo es, al comparar el presente con el pasado descrito en la película, me sentiría muy feliz.
( FUENTE: GOLEM DISTRIBUCIÓN )

TRAILER:





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