viernes, 21 de febrero de 2020

MONOS (2019)


GUERRA INTERNA


PAÍSES: Colombia-Argentina-Uruguay-Países Bajos-Alemania-Suecia (2019)
DIRECCIÓN: Alejandro Landes
AÑO Y LUGAR DE NACIMIENTO DEL DIRECTOR: 1980, São Paulo (Brasil)
INTÉRPRETES: Julianne Nicholson, Moises Arias, Jorge Román, Sofia Buenaventura, Laura Castrillón, Sneider Castro
GUIONISTAS: Alexis Dos Santos, Alejandro Landes
FOTOGRAFÍA: Jasper Wolf
MÚSICA: Mica Levi
GÉNERO: Drama
PRODUCCIÓN: Franja Nomo, Campo Cine, Film I Väst, Le Pacte, Lemming Film, Mutante Cine, Pandora Film, Snowglobe Films
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: BTeam Pictures
DURACIÓN: 102 minutos
PREMIOS: 25 premios, incluyendo uno en el Festival de Sundance de 2019




SINOPSIS:
En la cima de una imponente montaña, donde lo que a primera vista parece un campamento de verano, ocho niños guerrilleros apodados “Los Monos» conviven bajo la atenta mirada de un sargento paramilitar. Su única misión es clara: cuidar a la doctora (Julianne Nicholson), una mujer americana a la que han tomado como rehén. Cuando esta misión empieza a peligrar, la confianza entre ellos empezará a ponerse en duda.
 (Fuente de la sinopsis, el cartel y las imágenes: BTeam Pictures)
 (Fuentes de la información de la película: Filmaffinity, BTeam Pictures, IMDb, Wikipedia)


CRÍTICA:
Hasta la fecha de hoy no conocíamos mucho al director brasileño Alejandro Landes. Debutó hace ya unos años con el documental “Cocalero” donde mostraba la figura de Evo Morales. Pero cuando de verdad se dio a conocer, sobre todo en el mundo de los festivales fue con su primer largometraje de ficción “ Porfirio”. Ahora nos presenta su tercer largometraje, una película que propone al espectador una experiencia tan incómoda como radical e hipnótica. “Monos” obtuvo el premio especial del Jurado de la World Cinema Dramatic Competition en el Festial de Cine de Sundance. Aquí en nuestro país tuvo su estreno oficial en el Festival de Cine de San Sebastián dentro de la Sección Horizontes Latinos.


Nos cuenta la historia de ocho niños, denominados monos, que conviven en una especie de campamento sobre la cima de una imponente montaña ante la atenta mirada de un sargento paramilitar. No son las típicas colonias de verano donde se viene a disfrutar. Es mucho más fuerte que eso. Allí los jóvenes guerrilleros tienen una misión clara, cuidar de una doctora americana que han tomado como rehén. Todo parece estar bajo control, hasta que el plan comienza a peligrar y, en consecuencia, la confianza entre ellos también. Durante el desarrollo de la cinta no sabemos en ningún momento quienes son estos chicos, ni dónde están ni por qué hacen todo lo que hacen.
Pero la verdad que no importa, porque desde casi la escena inicial nos encontramos con una cinta apabullante tanto visualmente como sonoramente. La película tiene varios objetivos, por un lado mostrarnos por encima lo que es el conflicto externo, que es la guerra como la conocemos, pero sobre todo nos muestra el conflicto interno, que es el de la adolescencia y ese paso entre ser niño y convertirse en adulto.


Estamos ante una película áspera, compleja y sobre todo muy incómoda, no es un tipo de cine fácil, pero si entras en ella, disfrutarás mucho con la historia. Destacan sobre todo la maravillosa fotografía de Jasper Wolf y la psicológica banda sonora de Mica Levi en la que se funden los sonidos de la jungla con los de un viaje alucinógeno. Aunque no veamos aparentes escenas de violencia, se palpa que siempre está presente. La cinta va claramente de menos a más y cuanto más se van deformando las relaciones entre los protagonistas más fuerza va cobrando todo. Muy recomendable.
Puntuación: 7/10


LO MEJOR: Su apabullante potencia visual.
LO PEOR: Es una película incómoda y nada fácil.
(Critica escrita por Christopher Laso)

CRÍTICAS EN BLOGS ESPECIALIZADOS:

José Antonio Alarcón en Séptimo Escenario

Pedro de Frutos en El Ónfalos

Pedro de Frutos en Coveralia

Juan Antonio Tormo en Faces on the Box



PODCASTS:





DÍAS DE CINE:

NOTAS DEL DIRECTOR:
En Iberoamérica, la palabra mono tiene muchos significados: puede ser guapo, simio o rubio, entre tantas otras cosas. Sin embargo, el título de nuestra película, MONOS, viene de su raíz griega: uno, solo, único. Parece una decisión extraña cuando el protagonista de nuestra historia no es uno sino una escuadra de jóvenes rebeldes en la retaguardia de una guerra, con la misión de custodiar una rehén y una vaca lechera.
Con todo, la mayor fuente de tensión en la película es justamente el choque entre el individuo y la asociación, donde coexiste el deseo de pertenecer, de compartir, de ser amado, con la voluntad voraz del poder. En nuestras vidas, es igual. Estamos todos solos y juntos en el mundo. Somos una especie social, por lo tanto política y MONOS es una película política, pero no desde lo ideológico. Aquí no hay fechas, ni partidos, ni apellidos. Nos encontramos ante la bruma de una de guerra dónde no está claro que significa ganar. Es natural que nuestro espectador se pregunte ¿estamos en el paraíso o el infierno, en el futuro o el pasado, con un ejercito de izquierda o derecha, con los secuestrados o los secuestradores, con un hombre o una mujer?
Vivimos en un mundo cada vez polarizado, que muchos intentan dividir con peligrosa simpleza, como entre bien y mal, pero nuestra historia busca lo contrario: rechazar cualquier concepción binaria de la vida e invitarnos a explorar los tantos tonos de gris que podemos ver en el espejo, dentro y fuera de Colombia. 


Estas ideas no serían mas que eso, ideas, sin las almas generosas que las encarnan en pantalla. Para crear la mini-sociedad que existe en la película, recorrimos infinitas calles, campos y colegios por todo el país. Al final, de los 800 jóvenes que conocimos, invitamos a 20 a una especie de campamento básico en la alta montaña: allá, en las mañanas, hacíamos ejercicios de actuación e improvisación y por las tardes entrenamiento físico bajo la supervisión de un diminuto exguerrillero, que se mostró tan valioso que tomaría un papel delante de la cámara. También sumamos a dos actores de Hollywood, los únicos figurantes profesionales. De estas cinco semanas de esta máxima convivencia y sin disparar el primer fotograma, surgieron los 8 MONOS.
La primera mitad del rodaje comenzó, como la película, encima de las nubes: en un páramo delicado, helado e impredecible a miles de metros de altura y con poco oxigeno, entre las ruinas de una mina clausurada. Para la segunda parte, bajamos a la profundidad de un cañón selvático, habitado únicamente por dos familias que viven de la minería de oro ilegal. Con su ayuda, el equipo nacional de kayak y una tropa de mulas, encaramos el vivir y filmar en las orillas de un río salvaje.
Durante las casi 9 semanas de producción en locaciones extremas, el equipo abandonó cualquier mundo fuera de la película. No había celular, ni agua caliente, ni casa, ni familia. En tantas ocasiones, no había luz, ni control. Solo nubes o verde. Todos conocimos nuestros límites, todos lloramos. Nos amamos, nos odiamos, nos enloquecimos y fuimos testigos de lo mejor y peor de cada uno de nosotros. Doy gracias a todos los que hicimos este viaje pues la riqueza del proceso fue tan importante como el guion para el MONOS que llegó a pantalla.
(Fuente del texto: Pressbook-BTeam Pictures)



TRAILER:


(CRÍTICA DE CHRISTOPHER LASO)

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