jueves, 20 de noviembre de 2014

EL TIEMPO DE LOS AMANTES ( 2013 )




ENAMORARSE EN UN TREN


PRODUCCIÓN: Francia ( 2013 )
DIRECCIÓN: Jérôme Bonnell
INTÉRPRETES: Emmanuelle Devos, Gabriel Byrne, Gilles Privat, Aurélia Petit, Laurent Capelluto
GÉNERO: Romántica
DISTRIBUIDORA: Abordar Casa de Películas
  
SINOPSIS:
Un viaje en tren hacia Paris. Dos desconocidos que intercambian miradas, ese simple gesto cambiará las vidas de la francesa Alix ( Emmanuelle Devos ) y del misterioso irlandés ( Gabriel Byrne ) sentado frente a ella en el vagón. Alix es actriz de teatro y se dirige a Paris para realizar un casting. Doug es profesor de literatura en Londres y va al funeral de una amiga. La casualidad y la atracción son las aliadas perfectas para la excitante tentación de una aventura. Dudas, sueños, ilusión y miedos, son algunos de los sentimientos y sensaciones que tendrán nuestros protagonistas cuando sus caminos se crucen.
 ( Fuente sinopsis y cartel: Abordar casa de Películas )

CRÍTICA:
En el cine romántico está casi todo visto, y es difícil encontrar nuevas historias originales y que sorprendan. En Hollywood llevan décadas filmando comedias románticas de dudosa calidad, que terminan siendo comedias para entretener y no unas propuestas románticas, casi todas intentando repetir el éxito de " Pretty woman ". La excepción es Richard Linklater y su trilogía con Julie Delpy y Ethan Hawke, que concluyó con " Antes del anochecer ". También es de gran calidad " Her " de Spike Jonze.
Pero el mejor cine romántico se hizo y se sigue haciendo en Europa, y el principal punto de partida es " Breve encuentro " del británico David Lean. Casi han transcurrido 70 años desde esa joya tan sencilla, hecha con poco dinero y mucho talento. No hay duda que " Antes del amanecer " y " El tiempo de los amantes " tiene mucho en común con la británica.
Está claro que la sombra de " Breve encuentro " es muy alargada, y seguro que si le preguntan al director de " El tiempo de los amantes " comentaría que tuvo presente ese clásico al abordar su proyecto.


La historia va mejorando poco a poco, y en la primera hora me costó entrar e incluso me resultó aburrida. La presentación del personaje de Alix, de espaldas y en penumbra, y su recorrido para llevarnos hasta el escenario teatral. En esa parte inicial se enfoca de cerca y se busca una fotografía en donde abunda el desenfoque. Pero eso es deliberado, viendo el giro que da la película a partir del minuto 20. Una vez que ha terminado puedo afirmar que me parece un acierto esa fotografía inicial, porque se ha querido mostrar una diferencia entre esa parte y el resto. En la primera el trabajo y la vida rutinaria de la protagonista, en donde se nota que no está a gusto, y la posterior en donde tiene una nueva ilusión en la vida. 


El guión está lleno de situaciones emotivas, a lo que ayuda la interpretación de los dos protagonistas. Ambos expresan naturalidad y su mirada nos hace indicar si realmente están enamorados o no, y si están sufriendo. La que más destaca es Emmanuelle Devos, una gran actriz poco conocida por el gran público, aunque no por los aficionados al cine más independiente. Tambié hay unos grandes diálogos, y el resultado es una película amable pero amarga, en donde el principal problema es que el final es el esperado. Pero ese el que necesita la cinta, y no me imagino otro diferente. Nos hace plantearnos aspectos de la vida como la inseguridad, las dudas y la infidelidad.


Unas bonitas imágenes de las calles de París, y una banda sonora adecuada.
Recomendable a los aficionados al cine romántico, pero también a los que disfruten con las películas europeas sencillas y con buenas interpretaciones.

SPOILERS:
Alix tienen una vida rutinaria en una pequeña localidad francesa, junto a su marido y trabajando en una obra de teatro. En el trayecto en tren que la traslada a París se enamora de Doug, y termina hablando con él. El señor es británico y está en la capital francesa para acudir al entierro de un amigo. Todo eso lo sabemos más adelante, y la protagonista termina apareciendo en esa iglesia, después de hacer la entrevista. 


Desde el principio sabemos que ella está enamorada de él, sin que nos lo digan, por las miradas y la acertada colocación de la cámara. Su marido no contesta a las llamadas, y tenemos claro que ella quiere buscar un rumbo diferente a su vida.
Al final terminan juntos en el hotel en donde está alojado Doug, e incluso ella no vuelve y se ausenta de su puesto de trabajo en el pueblo francés en donde vive. Una historia romántica de unas horas, que se inicia en el interior de un tren, y que tiene punto final. Todos esos son tópicos que beben de la obra maestra de Lean. Pero se agradecen estas historias, aunque ya las hayamos visto anteriormente.


LO MEJOR: La interpretación de Emmanuelle Devos. Los diálogos.
LO PEOR: Historia sin sorpresas. El inicio.


PREMIOS Y NOMINACIONES:

- 5 PREMIOS Y 1 NOMINACIÓN, INCLUYENDO UN PREMIO EN EL FESTIVAL DE CHICAGO DE 2013.
 ( FUENTE: IMDB )

CRÍTICAS EN MEDIOS ESPECIALIZADOS:

Antonio Trashorras en Fotogramas  3 / 5

Mariló García en Cinemanía  3 / 5

Beatriz Martínez en Sensacine  3 / 5 

Jordi Costa en El País

Oti Rodríguez Marchante en Abc  3 / 5

Ignacio Pablo Rico en Guía del ocio  2 / 5

Diego Batlle en Diario la Nación

Stephen Holden en The New York Times 

Sheri Linden en Los Angeles Times  4 / 5

Stephanie Merry en Washington Post  2,5 / 5

Callum Marsh en Village Voice  3 / 5

J. R. Jones en Chicago Reader

Nota IMDb:

Just a Sigh (2013) on IMDb

Nota Filmaffinity: 6,1 / 10 

Días de cine:

NOTAS DEL DIRECTOR:

Hasta donde recuerdo, la semilla inconsciente de esta película se plantó cuando vi por primera vez “La Piel Suave” de François Truffaut, cuando era un adolescente. Particularmente me marcó la larga secuencia nocturna en la que un tercero, interpretado por Daniel Ceccaldi, inconscientemente evita que dos amantes estén solos. Me impresionó el suspense de la escena, construido casi de la nada -una simple mentira adúltera - y especialmente cómo Truffaut fue capaz de transformar ese momento en puro cine.
De ahí mi intención de hacer una película cuyo tema principal fuese la tensión que se crea en una historia de amor tratada en tiempo real. Basándome en esa profunda pero a la vez juguetona premisa, el resto de la historia así como su duración fueron saliendo por si solas.
Además, tenía muchas granas de volver a trabajar con Emmanuelle Devos después de J'attends quelqu'un y empecé a escribir el guión pensando en ella.
Fue mientras escribía que tropecé con una frase de Tristan Bernard que resumía con claridad lo que yo estaba tratando de explicar: "Lo que parece ser amor es siempre amor". Era la idea, al parecer ficticia, pero en realidad muy real de que si una historia de amor dura sólo unas pocas horas, no es menos intensa e importante en el contexto de una vida.
Las cuestiones profundas que surgían mientras escribía lo continúan haciendo en una dirección. Subsistentes enlaces con la niñez y el temor del adulto al futuro, a un punto de no retorno a punto de cruzarse. Estamos tratando con personas en su madurez y con emociones muy personales. Los personajes se ven sorprendidos al ser víctimas de sus sentimientos. Creían que su experiencia en la vida les había proporcionado la capacidad de ver las cosas con cierta distancia. Esto fue lo que me conmovió y fascinó.
La protagonista es una mujer de 43 años. Tener esa edad hoy en día es muy diferente que tenerla hace sólo 10 0 20 años. Aún quedan vestigios de su adolescencia, muchas mujeres a esta edad siguen conviviendo con sus hijos. Estamos viviendo en un mundo nuevo en el que estaremos todos, más o menos hasta los cien.
Y sólo por diversión, ¿que clase de día tendría alguien que pierde su móvil o su tarjeta de crédito hoy en día? ¿Que clase de obstáculos implica esto? ¿Que clase de “nueva libertad” es esta? Quería usar este contexto tan típico de la sociedad occidental pero sin caer en la trampa de la argumentación psychosocial.
Porque lo que es más importante para mí son las sensaciones. Otra vez tiene que ver con la noción del tiempo, cuestión que surge del cine en si mismo. Esto refleja una obsesión que he estado explorando desde mi primera película: crear elipsis inesperadas. Suspender el tiempo para luego acelerarlo, como en una partitura. Buscar la armonía entre los momentos de suspense y momentos de silencio.
El tiempo es el tema principal pero también los eventos inesperados y agitados del día, así como agitada es la vida de Alix. Aún sin hijos, es consciente de que su a edad un embarazo es
ya imposible. Ha de tomar decisiones y dejar atrás de una vez por todas una prolongada adolescencia.
A parte de la fantasía “del extranjero desconocido”, la decisión de convertirlo en su amante no es insignificante. Alix le habla en su lengua, no en la suya propia, con lo que ella “actúa”, sigue en un escenario como lo ha estado toda su vida. La vida le ha ayudado a ser una buena actriz. Esto y mi amor a los actores es una afortunada coincidencia. Puede ser la causa por la que estoy tan contento con este proyecto que me recuerda una pregunta esencial; ¿cómo filmas a una actriz que interpreta a una actriz? Un trabajo que no te deja renunciar a la juventud y en el que siempre corres el riesgo de perder el contacto con la realidad. Tales consideraciones necesitan ser tratadas con mucha precaución. No se puede caer en el cliché o en la auto indulgencia. Quería explorar los matices evitando la caricatura. Lo que me interesa no es 'lo que ves' cuando una actriz está actuando, si no como es la mujer actriz.
Potenciamos los tiros de cámara con mucho ángulo, algunos discretos y otros más evidentes, intentando conseguir un movimiento “romántico”, de como el destino está jugando mientras intentábamos mantener la tensión del presente. La cámara se mueve libremente pero sin innecesarios sobresaltos. Nunca deja a Alix, siempre desde su punto de vista. Filmará también sus ojos y sus manos. Se tratará a Paris (terra incógnita para mí hasta hoy) y sus cambiantes paisajes urbanos como los episodios de un cuento, como el fondo para una caza del Tesoro o de un viaje iniciático.
Respiraremos con ella, nos identificaremos con sus miedos, sus mentiras y sus verdades. Veremos y oiremos todo lo que ella ve y oye. No rodaremos las escenas de sexo de cuerpo entero. Favoreceremos planos secuencia para las escenas del set de rodaje (en el escenario, en las audiciones,...) Intercalaremos escenas íntimas sin perder de vista el ritmo musical gracias al que el tiempo se convierte en una amenaza.
Hicimos mucho trabajo preliminar en el que los actores intercambiaron impresiones sobre sus personajes, escenas del guión y sobre todo lo que pasa en la pantalla. Optamos por enseñar ciertas cosas y esconder otras. Tal equilibrio sólo funciona si existen alternativas, no sólo en teoría, sino realmente viables. Es este rigor lo que nos proporcionó el sentimiento de libertad durante el rodaje. Porque lo que más me preocupa es que los actores disfruten mientras interpretan. 
 ( Fuente del texto: Abordar casa de películas )

TRAILER:



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