martes, 26 de noviembre de 2019

LOS MISERABLES (2019)


EL CONFLICTO EN MONTFERMEIL


PAÍS: Francia (2019)
TÍTULO ORIGINAL: Les misérables
DIRECCIÓN: Ladj Ly
AÑO Y LUGAR DE NACIMIENTO DEL DIRECTOR: 1980, París (Francia)
INTÉRPRETES: Damien Bonnard, Alexis Manenti, Djebril Zonga, Jeanne Balibar, Steve Tientcheu, Issa Perica, Al-Hassan Ly, Almamy Kanouté, Nizar Ben Fatma
GUIONISTAS: Ladj Ly, Giordano Gederlini, Alexis Manenti
FOTOGRAFÍA: Julien Poupard
GÉNERO: Thriller
PRODUCCIÓN: Lily Films, Rectangle Productions, Srab Films, Canal+, Ciné+, Le Pacte, Wild Bunch, Région Ile-de-France, Cinéventure 4, Cinéfeel 4, Centre National de la Cinématographie, Cinémage 12 Développement, Cinéventure Développement 3, Arte-Cofinova 15
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Caramel Films
DURACIÓN: 102 minutos
PREMIOS: 9 Premios, incluyendo uno en el Festival de Cannes de 2019



SINOPSIS:
Stéphane acaba de unirse a la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Allí conoce a sus nuevos compañeros, Chris y Gwada, dos agentes experimentados en las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados por el control del barrio.
Inspirándose en los disturbios de 2005, el director Ladj Ly, nominado a los Premios César y miembro del colectivo Kourtrajmé, explora el 'Montfermeil' actual, el mismo lugar que Victor Hugo usó como decorado para una parte de "Los miserables" en 1862. Han transcurrido más de 150 años desde entonces, pero los parecidos entre los enfadados jóvenes encapuchados de hoy y Gavroche no pueden ser más claros.

 (Fuente de la sinopsis y el cartel: Caramel Films)
 (Fuentes de las imágenes: Caramel Films, Sensacine)
 (Fuentes de la información de la película: Filmaffinity, Caramel Films, Zinemaldia, IMDb, Wikipedia)


CRÍTICA:
Ladj Ly dirige su primer largometraje de ficción, en un proyecto que no para de cosechar éxitos desde su presentación el pasado mes de Mayo en el Festival de Cannes. En ese escenario tan prestigioso la película ganó el gran premio del jurado, y en nuestro país su estreno tuvo lugar en San Sebastián, en donde la pude ver por primera vez, ya que formó parte de la sección Perlas del Zinemaldia 2019. Además, ha sido la seleccionada por Francia para representarla en los Óscar 2020 y está en el quinteto de nominadas a los Premios EFA en el apartado de mejor película.
El cineasta de origen maliense, nacido en Montfermeil ( integrado en el departamento parisino de Sena-San Denis ), toma como punto de partida el cortometraje del mismo nombre que estuvo nominado en los Premios César de 2018, y que tiene como protagonistas a los mismos policías que en este nuevo proyecto forman parte de la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, para contarnos una historia que muestra la realidad diaria en un lugar que conoce muy bien. El director cuenta en una entrevista que fue víctima de registros policiales, el primero cuando tenía 10 años, y vivía en los suburbios de la capital francesa.



La película tiene un tercio inicial con la presentación de personajes en la que cuesta entrar (al menos eso me sucedió cuando la vi por primera vez, aunque en un segundo visionado encontré sentido a esa parte inicial), ya que se aborda de manera minuciosa cada una de las partes implicadas en el conflicto, para transformarse en un thriller de acción con una tensión que va aumentando con el paso de los minutos. 
El punto de partida que desencadena todo el conflicto es la desaparición de un cachorro de león, lo que provoca el conflicto entre los grupos que controlan la zona, formada por un conjunto de edificios altos que recuerdan a unas colmenas, en donde malviven unos ciudadanos, en algunos casos en condiciones infrahumanas, en donde existen los guetos por motivos étnicos o religiosos, lo que hace difícil la actuación policial. 


La película se inicia con la llegada de Stéphane Ruiz, un nuevo policía que se tiene que incorporar a la brigada policial que intenta imponer el orden en esa zona tan conflictiva a las afueras de París. Sus métodos de trabajo chocan frontalmente con los de sus otros dos compañeros de trabajo, Gwada y sobre todo Chris, ya que los más veteranos en ese lugar tienen una conducta más radical, y el recién llegado es más partidario de solucionar las cosas de manera más pacífica y con el diálogo. Esos métodos tan opuestos irán poco a poco creando rencillas entre ellos, hasta que terminará explotando en unos pocos días de convivencia (la película se desarrolla en un corto periodo de tiempo).
La película funciona sobre todo por la gran labor en la dirección, por el excelente montaje de las diferentes subtramas y sobre todo de las escenas de acción, culminando con un tercio final en donde se suceden unos acontecimientos de una gran tensión, y me recordó, guardando las distancias, al desenlace de "Custodia compartida (2017)", otra gran película francesa.


Pero todos esos aspectos positivos citados anteriormente no funcionarían tan bien sin un buen guion, ya que con dos o tres detalles o situaciones nos presenta a todos los implicados en el conflicto, para así poder entender su comportamiento en la segunda mitad.
El reparto no está mal, sin ser el aspecto más destacado de la película, pero al menos no desentonan, y los que interpretan a los policías son Alexis Manenti en el papel de Chris, Djibril Zonga como Gwada y el dos veces nominado a los Premios César, Damien Bonnard, es Stéphane Ruiz.
La película ha sido criticada porque no se posiciona a favor de una de las partes, pese a las experiencias personales del director en el pasado, pero no creo que sea necesario hacerlo de manear directa, sino que de manera acertada se ponen todas las posiciones encima de la mesa, y cada uno puede sacar sus conclusiones sobre la manera de solucionar ese problema tan real en la Francia actual.
Una película fácil de recomendar, ya que puede gustar a los aficionados al cine europeo de calidad, pero también a los más jóvenes que disfrutan con películas de acción, ya que aunque estén filmadas con toques europeos tienen un ritmo bastante elevado.



LO MEJOR: El montaje y la dirección. La tensión durante la media hora final.
LO PEOR: Cuesta entrar en la parte inicial durante la presentación de los personajes


CRÍTICAS EN BLOGS ESPECIALIZADOS:

Pedro de Frutos en El Ónfalos

Pedro de Frutos en Coveralia


Ricardo Pablo López en Destino Arrakis

Charles en Los Lunes Seriéfilos




PODCASTS:







DÍAS DE CINE:

ENTREVISTA AL DIRECTOR:
Has realizado documentales en la web que llamaron mucho la atención, como 365 días en Clichy-Montfermeil y 365 días en Mali. ¿Puedes contarnos esas experiencias?  
Me pasé enseguida a los documentales con 365 días en Clichy-Montfermeil, que se rodó durante los disturbios de 2005. Los disturbios estallaron justo debajo de mi edificio, y como yo siempre estaba filmando tenía unas 100 horas de material. Varios medios me hicieron ofertas para comprar mi material ya que eran las únicas que había realizadas desde dentro. Pero decidí no vender nada y hacer mi propia película. Todas nuestras películas del colectivo Kourtrajmé estaban disponibles de forma gratuita en Internet. Empezamos a hacerlo antes de que existiera YouTube o Dailymotion.  
Unos años más tarde hice 365 días en Mali basándome en los mismos principios. Los periódicos decían que Mali se había convertido en el lugar más peligroso del mundo debido a la presencia de Al Qaida y del denominado Estado Islámico. Pero yo conocía bien el país y no encajaba con la imagen que transmitían los medios. Decidí ir allí y empecé a rodar al azar. Cuando volví a case se lo propuse a varias cadenas, pero ninguna quiso emitirla tal y como era, así que la subí a Internet.  

Luego vinieron Go Fast Connection y À Voix Haute - La force de la parole, codirigida con Stéphane de Freitas. Ambas llamaron mucho la atención...  
Go Fast es una docu-ficción realizada tres años después de los disturbios donde abordé el tema del tratamiento que dan los medios a los suburbios. À Voix Haute - La force de la parole fue en sus inicios un proyecto independiente al que France Télévision acabó incorporándose. Nos dieron total libertad: les gustó tanto lo que rodamos que nos ofrecieron estrenarla en los cines. Esta película muestra que todavía hay esperanza en los suburbios, a pesar de todos los 
problemas, que en esos barrios hay personas que tienen talento y que no siempre encajan con los clichés con los que se les etiquetan. Ese siempre ha sido mi enfoque: mostrar la realidad. 

Les Misérables es tu primer largometraje producido de forma clásica. ¿Es la culminación de todas tus experiencias?  
No estoy seguro de que sea una culminación. Espero que sea más bien un punto de partido que un punto final. Pero es cierto que en esta película hablo un poco de mi vida, mis experiencias y las de mi familia. Todo se basa en hechos reales: la alegría de la victoria en el Mundial de fútbol, la llegada del nuevo policía al barrio, el dron, e incluso el león robado y los gitanos. Durante cinco años filmé todo lo que sucedía en mi barrio, sobre todo a los policías. En cuanto aparecían, cogía mi cámara y filmaba, y un día grabé un auténtico abuso policial. Quería mostrar la increíble diversidad que existe en esos barrios. Sigo viviendo allí. Es mi vida y me encanta rodar allí. ¡Es mi plató de cine!  

¿Sueles retratar a todos los protagonistas sin prejuicios o tabúes?  
Por supuesto, porque la realidad siempre es compleja. El mal y el bien están en ambos lados. Intento filmar cada personaje sin juzgarlo. Vivimos en un mundo tan complejo que resulta difícil hacer juicios rápidos y definitivos. Los barrios son polvorines, hay clanes, y a pesar de eso, todos intentamos vivir juntos y evitar que las situaciones estallen. Eso lo que muestro en la película: las concesiones que hacemos todos los días para sobrevivir.  

Parece que todo sucede en un contexto de pobreza y desempleo ¿Es la raíz de todos los problemas?  
Es fácil vivir juntos cuando tienes dinero. Cuando no tienes es mucho más complicado: necesitas hacer concesiones, pequeños acuerdos porque hay que sobrevivir. Los policías también viven en modo supervivencia, ellos tampoco lo tienen fácil. Les Misérables no está a favor de los delincuentes ni de los policías. He intentado ser lo más justo posible. La primera vez que la policía me detuvo y me registró tenía 10 años. Así que los conozco muy bien porque llevo mucho tiempo conviviendo con ellos. La mayoría de esos policías no están bien formados. Viven en condiciones difíciles y en el mismo barrio.  

¿Podríamos decir que Les Misérables es una película humanista y política? 
En el sentido de que no juzgas a las personas sino que denuncias implícitamente un sistema en el que todos terminan siendo víctimas, residentes y policías por igual.  
Exactamente, y la responsabilidad recae en los políticos. Se podría decir que las cosas van de mal en peor. A pesar de eso, todos hemos aprendido a vivir juntos en unos barrios donde conviven 30 nacionalidades diferentes.  
La vida en los suburbios está a años luz de lo que lo se ve en los medios. ¿Cómo van a resolver nuestros políticos los políticos si no nos conocen ni saben cómo vivimos? 

Otra realidad que se muestra en la película y que contrasta con los clichés habituales, es la representación de las etnias. ¿Nos puedes decir algo sobre este tema?  
Bueno, es que las cosas son así. Hay gente de todas partes conviviendo en un mismo lugar. Entre Chris, un policía racista blanco, y 'El alcalde', una figura negra del vecindario, las cosas también son complejas: se odian pero mantienen pequeños "arreglos" porque se necesitan mutuamente. A menudo, los policías se ven obligados a pasar por alto ciertas cosas que hacen los residentes porque de lo contrario sería un estado de guerra permanente.  

Tu manera de dirigir también va a contracorriente: evitas el estilo de montaje de los videos promocionales, la música estereotípica de hip-hop. ¿Par ti era importante que la narración y las escenas hablaran por sí mismas?  
Quería que los primeros 40 minutos de la película fueran una inmersión pacífica en el barrio. Primero quería llevar al público a mi mundo, antes de entrar en acción. Es como si estuvieras paseando, familiarizándote con los personajes y con el tejido social del barrio. De hecho, la música es más electro que hip-hop. Quería evitar todos los clichés predecibles de los suburbios, incluso la forma en la que se habla. 


Hablemos de los actores. ¿De dónde es Djebril Zonga (Gwada)?  
Es un colega de Clichy-sous-Bois. Era modelo y yo no sabía que era actor. Me resultaba difícil encontrar un chico negro. No hay muchos actores negros, aparte de Omar Sy o Jacky Ido. Se pueden contar con los dedos de una mano. Cuando supo que estaba haciendo un casting, me llamó. Yo no sabía que era actor y además era guapo. Pero yo quería a alguien con mal careto para interpretar al policía de la BAC (Brigada contra el crimen). Aun así le hice hacer algunas pruebas sin demasiadas expectativas, y fue genial.  

¿Y Alexis Manenti, que encarna a Chris, el desagradable policía racista?  
Lo conozco hace mucho tiempo, es parte de la pandilla de Kourtrajmé. Es cierto que su papel no es nada fácil. Su personaje es un cretino absoluto, pero le queda una pizca de humanidad que hemos tratado de mostrar. Ha bordado el papel y a pesar de su lado odioso, el público acaba encariñándose con él.  

Damien Bonnard es más conocido e interpreta a Stéphane, el recién llegado.  
No lo conocía de nada. Alexis ya había trabajado con él y me dijo que debería conocerlo. Así que organicé un encuentro. Parecía de otro planeta, igual que en la película. Nunca había estado en los suburbios, ¡estaba en shock! Y se ve perfectamente en la pantalla, clava al personaje y resulta conmovedor. Con él a bordo, ya tenía a mis tres policías. Después está Steve, que interpreta al alcalde. Lo encontré durante el casting y ya había hecho muchas películas. A los demás los encontré en la calle. 

También está Jeanne Balibar, irreconocible como jefa de policía, y una sorpresa en tu película...  
Ella estaba rodando su propia película en Montfermeil. Yo no la conocía. Alguien me llamó porque necesitaba que la echaran una mano y nos hicimos amigos. Le propuse el papel y aceptó. Fue un encuentro maravilloso. Es cierto que sorprende verla en la película... nadie espera verla en un papel así. 

Julien Poupard es el director de fotografía. ¿Cómo fue trabajar juntos?  
Entendió enseguida mi mundo, la manera en que quería filmar. Siempre he sido el operador de cámara en mis películas anteriores, y al principio me sentía un poco frustrado. Pero Julien es tan bueno y lo entendió todo tan bien, ¡que me daba la impresión de que era yo el que filmaba! Julien ha hecho un trabajo maravilloso. No solo tiene talento, además es humilde, adorable... Estoy feliz de haberlo conocido.  

¿Qué hay del montaje? ¿Tenías mucho material?  
Flora Volpière es una grandísima montadora. Filmé mucho material. Teníamos unas 100 horas de película. Flora lleva 20 años trabajado con Kourtrajmé. Ha montado todas las películas de Kim, es una killer, alguien muy especial.  

El título hace referencia al libro de Victor Hugo, y la película comienza con banderas francesas en la noche siguiente a la victoria de Francia en el Mundial de fútbol. ¿Querías hacer una película no solo sobre los suburbios, sino también sobre Francia?  
Soy francés. A veces nos dicen que no somos franceses, pero siempre nos hemos sentido franceses. Soy un poco mayor que los personajes de la película, y el 12 de julio de 1998 me marcó para siempre. Lo recuerdo como si fuera hoy. ¡Tenía 18 años y fue mágico!  

El fútbol logró unirnos: no había color de piel, ni clases sociales, todos éramos franceses. Lo volvimos a sentir en el último Mundial, como si el fútbol fuera no único que nos uniera. Es una pena que no haya otro tipo de vínculo entre la gente, pero es cierto que son momentos maravillosos que merece la pena vivir y filmar. La película comienza con este acontecimiento, antes de volver a la realidad más sombría de la vida cotidiana, donde cada persona vive según su color de la piel, su religión y su clase social. 
 (Fuente del texto de la entrevista: Pressbook-Caramel Films)


TRAILER:



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