miércoles, 1 de diciembre de 2021

LIBERTAD (2021)


LA ADOLESCENCIA Y LA DIFERENCIA DE CLASES


PAÍSES: España-Bélgica (2021)
DIRECCIÓN: Clara Roquet
AÑO Y LUGAR DE NACIMIENTO DE LA DIRECTORA: 1988, Malla (España)
INTÉRPRETES: María Morera, Nicolle García, Vicky Peña, Nora Navas, Maria Rodríguez Soto, Carol Hurtado, David Selvas, Óscar Muñóz, Sergi Torrecilla, Mathilde Legrand
GUIONISTA: Clara Roquet
FOTOGRAFÍA: Gris Jordana
MÚSICA: Paul Tyan
GÉNERO: drama
PRODUCCIÓN: Avalon P.C, Lastor Media, Bulletproof Cupid
DISTRIBUIDORAS EN ESPAÑA: Avalon Distribución, Elastica Films
DURACIÓN: 104 minutos
PREMIOS: 1 premio en el Festival de Antalya 2021


SINOPSIS:
Después de mucho tiempo sin coincidir en su casa de verano,la familia Vidal pasa las últimas vacaciones con la abuela Ángela. Por primera vez en su vida, Nora (14), siente que no encuentra su lugar: los juegos de niños le parecen ridículos y las conversaciones de los adultos todavía le van grandes. Pero todo cambia con la llegada de Libertad (15), la hija de Rosana, la mujer colombiana que cuida a la abuela.
 (fuente de la sinopsis y del cartel: Avalon Distribución)
 (fuentes de las imágenes: Avalon Distribución, Cineuropa, Cadean Ser)
 (fuentes de la información de la película: Filmaffinity, Avalon Distribución, IMDb, Wikipedia)


CRÍTICA:
El primer largometraje dirigido por la cineasta española Clara Roquet, conocida por su primer cortometraje "El adiós (2015)" y por coescribir junto a Carlos Marqués-Marcet "10.000 Km (2014)", es una excelente ópera prima que se presentó en la Quincena de realizadores de la pasada edición del Festival de Cannes y que inauguró la Seminci 2021 (un lugar que no es desconocido para la cineasta por presentar hace 6 años en Valladolid su primer cortometraje). La película ha logrado 6 nominaciones a los premios Goya (película, actriz de reparto, guion original, dirección novel, actriz revelación y fotografía) y 4 en los Feroz (película dramática, dirección, guion, cartel)


El punto de partida es el de una familia de clase social alta que se encuentra pasando las vacaciones de verano en su segunda residencia, en un chalet situado a las afueras de una localidad costera catalana, y en ese lugar paradisíaco rodeado de todos los lujos no necesitan ir al pueblo, y únicamente salen de allí para ir en su barco a recorrer la costa y darse un baño en el mar Mediterráneo. En ese lugar se encuentran Nora, una adolescente de 14 años, su madre Teresa, y amigos y familiares, además de Ángela que es la madre de Teresa y que sufre de Alzheimer y que necesita de una dedicación diaria que corre a cargo de Rosana, que es la criada de la familia a la que la dueña de la casa en algunos momentos no trata muy bien.
Esa vida rutinaria aburre a Nora, que no se encuentra a gusto en ese lugar, pero que todo dará un giro importante de 180º cuando aparece en escena Libertad, la hija de Rosana, que llega allí procedente de Colombia tras el fallecimiento de su abuela con la que vivía, después de muchos años sin ver a su madre.


La película tiene un gran desarrollo de los personajes, tanto de los adultos, como sobre todo de las dos adolescentes, la protagonista Nora y la llegada posteriormente cuyo nombre da título al proyecto. Ambas tienen una evolución creíble desde las primeras escenas hasta la parte final de la película, con un gran trabajo en la dirección por parte de Roquet, tanto con el reparto como a la hora de manejar el tono y el ritmo de la película. Con un guion escrito por ella misma, que tiene como punto de partida su primer cortometraje "El adiós", que consigue mantener el interés hasta el final sin necesidad de grandes giros argumentales, aunque me costó un poco entrar en la historia y en la presentación de algunos personajes. A destacar el trabajo de Gris Jordana en la dirección de fotografía, con unos planos de una gran belleza visual que, junto a la dirección de Clara Roquet, es fundamental para lograr mantener el interés en cada una de las situaciones.


A nivel interpretativo es difícil destacar a una de las actrices, ya que todas están bien. María Morera, a la que descubrimos en "La vida sin Sara Amat (2019)", está excelente en el papel de Nora, y con su simple mirada logra traspasar la pantalla y emocionar en muchas situaciones. Un gran trabajo de la joven actriz que, si mantiene el nivel de los dos largometrajes en los que está magnífica, puede tener una gran carrera como actriz. Junto a ella me gustaría destacar a Nicolle García, en un personaje secundario como el de Libertad, pero clave para el desarrollo de la trama. La actriz colombiana está intensa en un par de situaciones y planta cara a actrices de más tablas como Nora Navas. No es el mejor trabajo interpretativo de Nora Navas, pero saca adelante con nota un personaje muy antipático como el de la madre de Nora. La veterana Vicky Peña está bastante bien como Ángela, la abuela de la protagonista, aunque su personaje aparece poco tiempo en pantalla. Pero la gran sorpresa dentro de las actrices adultas es Carol Hurtado, que está soberbia en el papel de Rosana, la criada encargada de cuidar a la anciana enferma y de otras labores como limpiar la casa o cocinar.
Una película que puede aburrir a los que buscan propuestas de un mayor ritmo, pero que gustará a los que disfrutan con esas historias familiares, sin grandes giros argumentales, con unas grandes actuaciones y con un trasfondo de crítica social a la diferencia de clases y el comportamiento déspota del personaje de Teresa.

 

LO MEJOR: La dirección y la fotografía. Las actuaciones de María Morera y Nicolle García.
LO PEOR: Tarda en arrancar.

CRÍTICAS EN BLOGS ESPECIALIZADOS:

Guillermo Navarro en Habladecine

Pedro de Frutos y Guillermo Navarro en Estrenos de Cine

Pedro de Frutos en El Ónfalos

Pedro de Frutos en Coveralia

Ricardo Pablo López en Destino Arrakis

Yolanda Aguas en Cinet Farö

Gabriel Bonnani en Cinezin


PODCASTS:

 

 


NOTAS DE LA DIRECTORA:
Crecí en una familia burguesa y conservadora, llena de tradiciones, rituales, y con una creencia estable en el valor de los lazos familiares. No fue hasta más tarde que, con la rebeldía propia de los años de adolescencia, empecé a darme cuenta de que muchas de las convenciones familiares sobre las que se cimentaba la identidad familiar estaban construidas sobre mentiras. En los últimos años he visto cómo la estructura familiar de mi infancia se desintegraba lentamente después de la muerte de la generación de mis abuelos, que eran los principales defensores de un mundo, unas tradiciones y modos de hacer que están desapareciendo. Tuve una infancia privilegiada y protegida. Todo mi entorno provenía de familias católicas de clase media-alta, que en muchos casos vivirían toda su vida en el mismo pueblo donde habían nacido y donde morirían. Por eso, mi primer contacto con lo que entonces llamaría “alteridad” fue tan crucial para mí. 


Cuando mi abuela se puso enferma a principios de los 2000, mi familia contrató a una chica boliviana para que la cuidara. Se llamaba Claudia y era muy joven, tenía alrededor de 25 años, aunque por sus experiencias vitales parecía mucho más mayor. Había tenido una hija, había estado con diferentes hombres, había trabajado en diferentes países que no eran el suyo y había enterrado a su madre. Durante unos cuantos veranos la seguía por todas partes, escuchando sus historias de amor, sexo y añoranza. Me cuidó y me escuchó como si fuese su propia hija, quizá dándome el amor que le hubiese gustado darle a esta. Hace dos años la historia de Claudia con la de mi abuela inspiró mi cortometraje “El Adiós”. “Libertad” es la continuación de un viaje que comenzó con “El Adiós” y que me permitió adentrarme en una comunidad de mujeres, inmigrantes de diferentes países latinoamericanos que viven en Cataluña y que han dejado a sus hijos y a sus madres atrás para cuidar a los hijos y las madres de otros. 
Durante el proceso de casting de “El Adiós” , bastante atípico, porque no buscaba actrices profesionales, sino mujeres inmigrantes que trabajasen de cuidadoras, quise huir del casting convencional y decidí sentarme con estas mujeres y pedirles que me contaran su historia. Había un elemento concreto que se repetía una y otra vez en los relatos de las distintas mujeres: el trauma y la culpa inmensa de haber tenido que dejar a sus hijos atrás. En algunos casos, algunas de las mujeres habían intentado traer a sus hijos aquí después de años de separación. El reencuentro y el proceso de reconocimiento mutuo que se iniciaba a posteriori a menudo generaba traumas más grandes que la propia separación. Este fue el punto de partida de “Libertad”.
 (fuente del texto: pressbook-Avalon Distribución)


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