viernes, 21 de mayo de 2021

SWEAT (2020)


LA SOLEDAD DE LA INFLUENCER POLACA


PAÍSES: Polonia-Suecia (2020)
DIRECCIÓN: Magnus von Horn
FECHA Y LUGAR DE NACIMIENTO DEL DIRECTOR: 21 de diciembre de 1983, Goteborg (Suecia)
INTÉRPRETES: Magdalena Kolesnik, Julian Swiezewski, Aleksandra Konieczna, Zbigniew Bielawski, Lech Lotocki, Magdalena Kuta, Wiktoria Filus, Katarzyna Cynke, Mateusz Król, Andrzej Soltysik, Karolina Krawczynska, Diana Krupa, Adrian Budakow, Karolina Bialek
GUIONISTA: Magnus von Horn
FOTOGRAFÍA: Michal Dymek
MÚSICA: Piotr Kurek
GÉNERO: drama
PRODUCCIÓN: Lava Films, Zentropa International Sweden, Film I Väst, Canal+ Polska, EC1 Lódz - Miasto Kultury, Opus Film, DI Factory, Polski Instytut Sztuki Filmowej, Svenska Filminstitutet
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Elamedia Distribución
DURACIÓN: 100 minutos
PREMIOS: 10 premios, incluyendo dos en el Festival de Chicago de 2020


SINOPSIS:
Sweat relata a lo largo de tres días cómo es la vida de la monitora de fitness Sylwia Zajac, cuya presencia en las redes sociales y los medios de comunicación la han convertido en una celebridad. Aunque tiene cientos de miles de seguidores, está rodeada de empleados fieles e incondicionales y es admirada por todos sus conocidos, Sylwia tiene un claro objetivo: la búsqueda de su verdadera intimidad y conexión con el mundo. Tal vez se sienta sola, tal vez será una persona peculiar, pero al menos sabrá quién es.
 (fuente de la sinopsis, del cartel y de las imágenes: Suria Comunicación)
 (fuentes de la información de la película: Filmaffinity, Suria Comunicación, IMDB, Wikipedia)


CRÍTICA:
El segundo largometraje dirigido por el cineasta sueco Magnus von Horn, 5 años después de su notable ópera prima "Después de esto (2015)", es una película cuya historia se desarrolla en Cracovia, y aborda tres días en la vida de una joven influencer que trabaja como maestra de fitness, que tiene muchos seguidores (sus vídeos los ven 600.000 personas), pero que en la vida real se encuentra sola con la única compañía de su perro Jackson. El director nórdico, que estudió cine en la escuela polaca de Lodz,
 se ha basado en una mujer real para construir el personaje central, y nos presenta una película sobria, muy bien filmada, con unos movimientos de cámara ágiles que, puede ser asequible a casi todo tipo de público, pese a que se puede englobar dentro del cine independiente. 


La película tiene el sello de Cannes, ya que fue seleccionada por este prestigioso festival para formar parte de su sección oficial, aunque la edición pasada no se llegó a celebrar. Se proyectó en Toronto y en nuestro país se pudo ver por primera vez en el Festival de cine europeo de Sevilla y hace unas semanas en el D´A de cine de autor de Barcelona.
La película cuenta muchas cosas en poco tiempo, algunas de manera directa por conversaciones de la protagonista con las personas que la rodean en su vida diaria, que comienza con una clase de entrenamiento en una sala abarrotada de sus fans en un centro comercial, en el llamado Sweat Tour (de ahí el título del proyecto), junto a un joven llamado Klaudiusz.
Sylwia está obsesionada con las redes sociales y sus seguidores, pero una vez que llega a su casa vive en soledad, no tiene pareja y se apoya en su gran amigo (su perro Jackson). 


El director refleja bastante bien ese contraste entre el éxito virtual y la soledad de la protagonista, y al mismo tiempo introduce otros temas como la relación con su madre Basia, a la que va a ver en la celebración familiar del cumpleaños de esta mujer que tiene carácter, lo que provocará un conflicto entre madre e hija en esa reunión familiar, y otros como sus escarceos amorosos o los peligros de la fama con la presencia de un acosador que la persigue desde el interior de su vehículo. La protagonista es una persona que parece dura, pero que en el fondo es frágil de moral, y que no es fría, sino que la afectan las cosas.
La película mantiene el interés hasta el final, no aburre, y aborda temas de actualidad en la sociedad actual, aunque es verdad que hay algunos momentos de parón en la parte central, antes de esa reunión familiar tumultuosa.
Uno de los aspectos más destacados es la actuación de Magdalena Kolesnik, que está magnífica y creíble en el papel de Sylwia, con unos cambios de registro entre las escenas de mayor alegría y otras en donde salen a relucir sus problemas de autoestima y los traumas de una persona que vive en una burbuja por el éxito de masas en las redes sociales y en cada una de las clases de fitness del Sweat Tour. La otra gran actuación es la de Aleksandra Konieczna, que interpreta a Basia, la madre de la protagonista, en un papel secundario de una gran intensidad dramática.


Los otros puntos fuertes del proyecto son el guion escrito por el propio director, que aborda muchos temas interesantes, los desarrolla bastante bien y nos deja abiertos algunos asuntos que son ideales para un debate posterior. La dirección de Magnus von Horn es ágil, con cambios entre los enfoques más cercanos y otros, como el de la llegada de la protagonista a su casa, en donde se mueve de manera lenta y vemos la escena de lejos. Un gran trabajo del realizador sueco tanto en la escritura del texto original de la película como en la dirección. Una película que es interesante por lo que cuenta y por lo que esconde (los silencios de los personajes muestran en algunos momentos más que otras conversaciones)
Una película que puede gustar al público medio habitual del cine europeo en versión original, pero también a los más jóvenes porque se pueden identificar con algunas situaciones diarias en la vida de la protagonista.


LO MEJOR: La interpretación de Magdalena Kolesnik. La dirección.
LO PEOR: Tiene algunos bajones, como la escena en la discoteca.

CRÍTICAS EN BLOGS ESPECIALIZADOS:

Pedro de Frutos y Guillermo Navarro en Habladecine

Guillermo Navarro en Habladecine

Pedro de Frutos en El Ónfalos

Pedro de Frutos en Coveralia

Ricardo Pablo López en Destino Arrakis

Roberto Resino en Argoderse

Arnau en Cinezin


PODCASTS:


 

DÍAS DE CINE:
NOTAS DEL DIRECTOR:
Los exhibicionistas emocionales me fascinan, probablemente porque estoy en el lado opuesto; mantengo mis emociones en mi interior y raramente las comparto porque temo ser juzgado. Así que, cuando me encuentro con gente que se expresa sin esfuerzo y sin vergüenza, siento envidia. En las redes sociales soy un observador pasivo. Me fijo en los que son activos, en los que se exponen a sí mismos y sus sentimientos. ¿Cuánto hay de verdad? Fantaseo con sus vidas reales. ¿Cómo son cuando su móvil está apagado? ¿hay alguna diferencia? 
Empecé a seguir una entrenadora física...motivadora e influyente. La cantidad de fotos y videos que publicaba cada día me sorprendió. Mostraba todo, desde conducir a casa desde el trabajo, hablar de un dolor de cabeza, problemas emocionales, qué comer para la cena, hacer fotos de su cuerpo, abrir bolsas de regalo y descubrir lo que hay dentro con todos sus seguidores. Tiene 600.000 seguidores en Instagram, ha estado en la portada de revistas de culturismo y ha publicado un par de DVDs de ejercicios. Publicar y compartir su vida privada es su trabajo. Su producto es su cuerpo. ¿Pero quién es ella en el momento antes de empezar a grabarse a sí misma? ¿Hay alguna diferencia entre su personaje online y fuera de internet? Puede publicar 20 videos seguidos de su perro jugando con una goma mientras ella comenta por debajo, a veces usando una voz graciosa para representar los pensamientos del perro. ¿Está aburrida? ¿se siente sola? 
Y de repente, durante un día entero no publicó nada. ¿Qué ha pasado? Me entraron ganas de hacer una película sobre ella. En realidad, le escribí un correo para ver si podía conocerla como parte de la investigación para la película, pero nunca respondió. Probablemente fue lo mejor. Comencé a seguir a muchos otras, celebrities similares del fitness. A veces se conocían entre sí. Un culturista se grababa a sí mismo mientras comía con un grupo de amigos, todos ellos en el negocio del fitness. Al fondo podía ver a Sylwia sentada sola al final de la mesa. Estaba esperando su comida, no hablaba con nadie, no sostenía su teléfono. Cuando el culturista giró la cámara e hizo que todos hicieran la ola en la mesa, Sylwia sonrió repentinamente, enderezó su espalda y le lanzó un beso a la cámara. 


Para mí en cada proyecto la clave es encontrar la suficiente inspiración para querer escribir sobre alguien. En el caso de mi anterior película, Después de esto (The Here after), lo que me inspiró fue un caso judicial sobre un adolescente que había matado a su novia. Me dio una visión única de la vida de un chico. Eso me hizo querer escribir sobre él. En este caso, la vida social y los medios de comunicación me han generado esa curiosidad. Quiero echar un vistazo más de cerca y usar mi propia imaginación para rellenar los vacíos que no conozco sobre su vida cotidiana. Sylwia es un personaje extremadamente contemporáneo. Ella es una emprendedora de éxito, así como una inspiración para la gente que quiere un estilo de vida saludable. Es una embajadora de cómo sentirse cómoda en su cuerpo y estar orgullosa de lo que eres. Acéptate a ti mismo, dice, pero ¿qué pasa cuando ella tiene problemas para aceptarse a sí misma?
Cuando su acosador, Rysiek, entra en su vida, empieza a dudar de sí misma, porque, en muchos aspectos, él es similar a ella. Rysiek está inspirado en el acosador de Björk, Ricardo López, que grabó un vídeo diario sobre él hablando de sus planes para asesinar a Björk, que terminó filmando su suicidio con una cámara. Cuando vi los videos de López, sentí un efecto similar viendo los videos de estas celebrities. Ambos tienen una apertura emocional que los hace atractivos e intrigantes. Quería explorar sus similitudes y saber por qué estas celebrities a veces me daban envidia. 
Envidio lo emocional de la apertura, el exhibicionismo al que se entregan completamente, pero al mismo tiempo les temo. Me dan miedo porque me siento conectado a ellos a nivel humano. Sylwia necesita aceptar que en parte es como Rysiek, un pervertido, que comparte como ella sus sentimientos más íntimos y patéticos. Rysiek no se avergüenza. Y al final de la película, Sylwia también llega a un momento en que no se avergüenza. Sólo estando bien consigo misma puede ser feliz con lo que es. Y ahí es cuando ella también ofrece el mejor mensaje a sus seguidores. 
Sweat tiene un ritmo y un enfoque, que se mantiene muy fiel al carácter de Sylwia. La historia está contada desde su perspectiva subjetiva y se conecta con su flujo emocional. Además, tiene un estilo muy realista. 
Sweat son tres días en la vida de Sylwia. Sólo tres días en los que experimenta un cambio interno y se conecta más con quién es ella realmente. Es una historia sutil que abarca las banalidades de la vida cotidiana. Sus largas secuencias contienen un significado que proviene de una colección gradual de experiencias. Tenemos la oportunidad de unirnos a Sylwia por un tiempo, pero su vida ha estado sucediendo mucho antes de que la veamos y continuará mucho después de que la dejemos. Eventualmente todas las escenas y las reuniones por las que pasa Sylwia terminan formulándonos las mismas preguntas. ¿Cómo deberíamos compartir, cómo deberíamos conectarnos? Y es una cuestión directamente conectada a cómo Rysiek la hace sentir cuando entra en su vida. Visualmente sentí que la historia debía ser contada con una cámara íntima y móvil. Una cámara que es casi como un perro en relación con Sylwia. Un perro fiel y cariñoso al que a veces se le permite acercarse y saltar en sus rodillas para conseguir un abrazo, y a veces es relegado a un rincón de la habitación donde se sienta pacientemente y espera. Si Sylwia está excitada por sus emociones, éstas se trasladan a la cámara, igual que un perro se excita cuando está alrededor de gente con ese estado de ánimo. La cámara sigue el estado de ánimo de Sylwia. La ama y la respeta. No la abandonará, pero Sylwia tiene el poder de abandonar la cámara. Puede dejarnos fuera. Y puede dejarnos entrar. Siempre he querido que el final de la historia fuera una especie de éxito para Sylwia. Por supuesto se percibe una cierta amargura, pero no por ello deja de ser un éxito. Quería llegar a un punto en el que Sylwia se encontrara a sí misma, donde ella ve quién es ella y lo acepta. Tal vez se sienta sola, tal vez sea una persona peculiar, pero al menos sabe quién es. Ella acepta que la relación más cercana que tiene en su vida es con sus seguidores. Decide aprovecharla al máximo. Tal vez el público incluso sienta un poco de vergüenza por haberla juzgado. El problema no es tanto en Sylwia como en el ojo del espectador. ¿Somos capaces de mirar a Sylwia con amor, como ella nos mira?
 (fuente del texto: pressbook-Suria Comunicación)


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