jueves, 3 de diciembre de 2020

EL AÑO DEL DESCUBRIMIENTO (2020)


UN REPASO A LA SITUACIÓN LABORAL DE NUESTRO PAÍS EN EL PASADO, PRESENTE Y FUTURO


PAÍSES: España-Suiza (2020)
DIRECCIÓN: Luis López Carrasco
AÑO Y LUGAR DE NACIMIENTO DEL DIRECTOR: 1981, Murcia (España)
GUIONISTAS: Luis López Carrasco, Raúl Liarte
FOTOGRAFÍA: Sara Gallego Grau
GÉNERO: Documental
PRODUCCIÓN: La Cima producciones, Cromagnon Producciones, Magnética Creative Lab, Alina Film
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Begin Again Films
DURACIÓN: 200 minutos
PREMIOS: 6 premios, incluyendo uno en el Festival de Sevilla de 2020


SINOPSIS:
En 1992 suceden en España dos eventos fundamentales: los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, vinculada a la celebración del V Centenario del Descubrimiento de América. Diez años después de la subida al poder del PSOE de Felipe González, España aparece ante la comunidad internacional como un país efervescente, moderno y civilizado. Una futura potencia económica mundial. Sin embargo, en Cartagena, los disturbios y protestas por el cierre de fábricas y el desmantelamiento industrial adquieren una violencia creciente hasta acabar con el incendio del parlamento regional con cócteles Molotov.
 (Fuente de la sinopsis, el cartel y las imágenes: Begin Again Films)
 (Fuentes de la información de la película: Filmaffinity, Begin Again Films, IMDb, Wikipedia)


CRÍTICA:
El cineasta español Luis López Carrasco nos regala una de las películas más originales y de mayor calidad de las filmadas en los últimos años en nuestro país, en un largometraje documental de más de 3 horas de duración que pone su punto de mira en los trabajadores, en las empresas y en lo sucedido en 1992 en Cartagena cuando el incendio del Parlamento regional fue el momento más álgido de esas revueltas de los ciudadanos locales hartos de perder sus puestos de trabajo y condiciones laborales.
La película ha tenido un recorrido exitoso por festivales de todo el mundo que ha culminado con el premio especial del jurado en la pasada edición del Festival de cine europeo de Sevilla, en donde formó parte de la sección oficial de uno de los festivales más importantes de España.



El proyecto funciona muy bien por lo que cuenta y cómo lo cuenta, ya que aborda muy bien el asunto central y los paralelos relacionados con la situación de esa región en esa época, en la que nuestro país era el foco mundial por otros acontecimientos como los Juegos Olímpicos de verano de Barcelona y la Expo de Sevilla. Ese contraste entre lo que salía en las noticias y lo que era desconocido, pero que suponía el sufrimiento de muchas personas que perdían su puesto de trabajo debido al cierre de fábricas y empresas en la ciudad de Cartagena, está muy bien trabajado, y está justificado ese metraje tan elevado porque se analiza con detalle lo sucedido, con explicaciones de las personas que lo vivieron, y con las conversaciones en el interior del café bar Tana de Cartagena. 
A esa cantidad de información aportada hay que sumarle la originalidad formal, ya que durante gran parte del documental la pantalla está dividida en dos, lo que permite escuchar y ver a todas las personas que están sentadas en esa mesa tomando una cerveza, un café, una copa o comiendo, y en otros momentos seguir las conversaciones de dos mesas diferentes. Todo ello se complementa con una gran cantidad de material de archivo fotográfico y videográfico de la época que permite al espectador conocer de manera más real lo sucedido, mientras observamos los telediarios locales de la época.


El propio director aparece en pantalla en la parte final, y le escuchamos preguntar a algunas de las personas a las que vimos mucho más jóvenes en las escenas de la primera mitad. El trabajo de Luis López Carrasco es excelente, ya que ha sabido filmar muy bien cada una de las situaciones desde dos posiciones diferentes, y el proyecto cuenta con un gran trabajo posterior a la grabación de las imágenes en la sala de montaje, por parte de Sergio Jiménez, que es otro de los pilares fundamentales de esta película que demuestra el nivel del cine independiente español de los últimos años, con una crítica a todos los estratos sociales y que explica muy bien lo que casi 30 años después sigue sucediendo en el siglo XXI.
Un largometraje que recomiendo a los que quieran ver una película original, diferente y que, si entras en lo que nos quiere contar su director, vas a disfrutar durante sus casi 3 horas y media que se pasan en un suspiro, pero entiendo que no es un documental fácil y que requiere la atención por parte del espectador y un proyecto muy radical y nada convencional.


LO MEJOR: El montaje. La originalidad del proyecto. Lo que cuenta y cómo lo hace.
LO PEOR: Cuesta entrar por la originalidad del formato.

CRÍTICAS EN BLOGS ESPECIALIZADOS:

Guillermo Navarro en Habladecine

Pedro de Frutos y Guillermo Navarro en Estrenos de Cine

Pedro de Frutos en El Ónfalos

Pedro de Frutos en Coveralia



PODCASTS:



DÍAS DE CINE:

NOTA DEL DIRECTOR:
Nací y me crié en la ciudad de Murcia, aunque desde los dieciocho años resido en Madrid. Buena parte de mi infancia la pasé visitando a mis abuelos paternos que, por motivos laborales, habían acabado viviendo en Cartagena, el puerto militar e industrial que atesora una rivalidad milenaria con la capital. Recuerdo que cuando tenía siete años dedicamos una clase a colorear una plantilla del recién estrenado y flamante parlamento regional, que tendría su sede en Cartagena. Su arquitectura ecléctica era muy llamativa para la época y todos los niños y niñas nos entretuvimos pintando esa lámina de colores chillones. Era algo nuevo y bonito y representaba la madurez de Murcia como Comunidad merecedora de un Estatuto de Autonomía. Se me quedó grabada la efigie de la fachada de ese edificio mientras lo coloreaba. 
Por eso recuerdo especialmente el día que ardió. Tenía entonces once años y, como toda la sociedad, me hallaba embargado por esa ilusión desbordante que implicaban los eventos de 1992, año en que España se presentaba como recién estrenada y flamante sociedad de consumo ante la comunidad internacional. Recuerdo ver la inauguración de los Juegos Olímpicos y sentirme parte de una futura potencia económica mundial, como así señalaba la televisión. 
En estos últimos años de crisis esa imagen de un parlamento ardiendo ha vuelto a mi memoria, ahora que el Congreso de los Diputados ha pasado meses rodeado de vallas y policía. Cuando he preguntado a mi padre o a mi madre cómo vivieron la quema del parlamento regional en la ciudad vecina me han mirado interrogadoramente. ¿De qué les estaba hablando exactamente? ¿En qué año digo que sucedió eso? ¿Seguro que no me lo he inventado? Nadie recuerda este suceso. Ese parlamento autonómico ardiendo es para mí la otra cara de 1992.
 (Fuente del texto: Dossier de prensa-Begin Again Films)


TRAILER:


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